LAURA & LLUIS.

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La temperatura de la olla donde se cuece el relato de la deriva soberanista de Catalunya va creciendo por momentos y alcanzará el valor crítico dentro de un mes cuando conozcamos el texto exacto de la pregunta única e inclusiva, con la fecha de la consulta popular sobre la independencia.

A diario leo a los columnistas de La Vanguardia y puedo asegurar que el tema estrella es el concerniente a las aspiraciones soberanistas  de los catalanes, mis primos hermanos. Me interesa mucho la opinión de los mas moderad@s, como Lluis Foix, Antoni Puigverd, Laura Ferixas y Clara Sanchís. De Foix leí este verano un libro autobiográfico que me encantó, “ La marinada sempre arriba,” un formidable ejemplo para valorar  la cultura del esfuerzo personal.

El 19 y el 21 de este mes Lluis publicó los artículos: “Los riesgos de la discrepancia” y “La historia y la ficción.”  y por su parte Laura hizo otro tanto el 21 con “Catalunya como isla”. He tenido la osadía de hermanarlos, extractando los de él,  para presentároslos como una aspirina cultural, a ver si colaboran en conseguir bajar  la fiebre independentista. 

“El paraíso es una isla” Carmen Riera citó la frase – famosa, aunque no sé de quién es – hace dos semanas en su discurso de ingreso en la Real Academia, que versó sobre Mallorca, y justamente se acaba de publicar un libro titulado Atlas de islas remotas, de Judith Schalansky. Las islas, está visto, atraen. Nos las imaginamos como lugares vírgenes, intactos, alejados del mundo: en la identificación entre isla y paraíso subyace la frase de Sartre “ el infierno son los otros”. Y esa es una de las ideas que me parece ver en el sueño independentista. Nos dicen que llevamos treinta años, o trescientos, intentando encajar en España, sin conseguirlo. Pero creer que existe una fórmula mágica que resolvería el problema de raíz es olvidar que España- sea cual sea su nombre, fronteras, identidad y política – siempre existirá y siempre tendremos que relacionarnos con ella.

La idea de resolver los conflictos colectivos separando de una vez por todas  los contendientes estuvo de moda a mediados del siglo XX: dio origen a la partición entre India, para los hindúes , y Pakistán, para los musulmanes; suscitó también, entre los africanos, el proyecto de crear una “República of New Afrika” en el sur de Estados Unidos, que se financiaría con las compensaciones que según ellos les debía, moralmente, el Gobierno federal; y dio lugar, claro, al Estado de Israel. Este nació como imprevista consecuencia de una idea anterior, que aunque mucho mas radical, respondía en el fondo a la misma lógica, la de solucionar por las malas – en vez de mediante el pacto y el diálogo – los conflictos identitarios: me refiero a la siniestra “ solución final”. Yo no se si los demás son el infierno, pero sí sé que por mas fronteras que pongamos, tendremos que seguir conviviendo con ellos. Y si la convivencia es difícil, la separación puede ser mucho peor. El precio de la creación de Pakistán – en urdu “ la tierra de lo puro”- fueron miles de muertos y millones de personas desplazadas; Israel no se libra de la violencia. ¿ Paraísos…? “El Atlas de las islas remotas” describe una habitada por 120 millones de cangrejos, otra en la que la temperatura media anual es de 16 grados bajo cero, una tercera en la que Francia ensayó la tercera bomba nuclear…Schalansky subtitula su libro : “ 50 lugares en los que nunca estuve y a los que nunca iré.” Qué bien la entiendo.  Laura Freixas.

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…Hasta que no se respete el derecho a discrepar seremos un país de buenos y malos catalanes y no una sociedad en la que no hay una única manera de enfocar los grandes problemas a los que nos enfrentamos. Tenemos un problema con la libertadLluis Foix.

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…Shakespeare ha sido, en palabras de Harold Bloom, el mas vasto de los intelectos hasta el punto de que podía superar a cualquier filósofo. Sus dramas y tragedias son historias que en buena medida han determinado el sentido de la vida de los ingleses y la interpretación de su pasado. Sus reyes y figuras de ficción parece que han sido reales. Cuando se acerca a Roma y escribe “Julio Cesar” proyecta un personaje que es tanto o mas verídico que el que expuso Plutarco en sus “Vidas paralelas” situándolo frente a Alejandro Magno.

No hay historia escrita que iguale la veracidad de “ Guerra y paz” de Tolstoi. No he leído ninguna biografía del general Kutuzof, pero me basta con el personaje que surge de las páginas de Tolstoi enfrentándolo a Napoleón y luchando en Borodino para alejar la Grande Armé de territorio ruso. La Obertura 1812 de Chaikovski levanta el ánimo de cualquier ruso que guarde en su imaginario la derrota del emperador francés que llegó a Moscú y fue echado por el frío y por el silencio.

Los escoceses habrán leído mucha historia de su legendario país. Pero la película “Braveheart”, una obra de ficción que se acerca a la realidad, todavía es un punto principal de referencia. La serie sobre John Adams es imprescindible para conocer el ambiente en el que se movió el segundo presidente de Estados Unidos. Alguien dijo que la historia es lo que se quiere recordar y no lo que ocurrió de verdad. Me gustaría saber como será la ficción sobre la historia de nuestros días dentro de dos generaciones.  Lluis Foix. 

                             

Esta tarde, a las 17’30 cruzaba la plaza de Catalunya y después de muchos años he vuelto a presenciar un espectáculo increíble. Centenares de estorninos habían cruzado otra vez el Llobregat, la sierra de Collcerola y el río Besos para posarse en las encinas de la plaza y pasar la noche al amparo de un microclima mas benigno. Hace ahora 30 años me presenté al Concurso Internacional sobre el Monumento a Francesç Maciá, que ganó el proyecto de los cuatro haces verticales de rayos láser, los de la bandera cuatribarrada,  aunque luego no se ejecutó.  El mío lo firmaba – bajo el lema con el nombre del bote de pesca de Alvar Aalto: “ Nemo propheta in patria”- Juan Estornino ( John Starling) y lo describía a vista de pájaro un atardecer como el de hoy. El relato termina así: … “sus pupilas brillarán al atardecer miles de veces”. Si lo buscáis lo encontrareis en el blog.

John Starling.

LA TABA Y OTROS JUEGOS.

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En el último relato ponía un ejemplo de como me divertía de pequeño improvisando originales juegos como el del canuto de caña y los frutos del almez, haciendo blanco en las orejas de mis compañeros. Recuerdo muchos mas:

Los tejos. Jugábamos con un trozo de teja o una tella elaborada a partir de un trozo de placa de mármol procedente de los recortes de un taller de marmolista, que minuciosamente partíamos y por percusión le dábamos la forma de disco de unos 8cm. Como muchos otros juegos era una cuestión de tener tino, pues se trataba de lanzarla desde lejos para derribar un objeto vertical como un trozo de madera o un bote.

El billardo. Era un trozo de madera, cilíndrico, de unos 14 cm de largo y 3 de diámetro con los extremos afilados en punta cónica que se hacía saltar golpeándolo ligeramente en una punta con una tabla llamada maza y en el aire se volvía a golpear con gran energía. Ganaba el que lo lanzaba mas lejos. En Valencia le llaman : “ pic y pala”.

las chapas. Utilizábamos monedas de bronce de la República, fuera de curso legal. Cada uno jugaba con la suya y tirando de forma alternativa tenías que darle a la otra procurando no quedarte muy cerca de la suya para que si fallabas no facilitar su réplica. Una variante era a la raya, que admitía muchos jugadores. Se trataba de lanzar la moneda para aproximarse al máximo a una línea marcada en el suelo o a la línea de encuentro entre el pavimento y la pared.

El siete y medio. Dibujabas un cuadrado de unos 60 cm. de lado. Lo dividías en cuatro partes enumerándolas con los 1, 2, 3, 4. Dibujabas en el centro otro cuadrado de 20cm. marcando el 7 1/2. Con tres tacones de goma  usados, que le pedías al zapatero remendón del barrio, lanzando tres veces tenías que sumar siete puntos y medio; si te pasabas quedabas eliminado y si tocabas unas de las líneas sumabas medio punto. Si nadie llegaba al siete y medio, ganaba el que obtenía la puntuación mas alta.

El tirachinas. Buscar una rama adecuada de un árbol y cortarla, pedir en un taller de reparación de neumáticos una cámara usada para con unas tijeras cortar unas regulares tiras de goma, cortar un pequeño rectángulo de cuero a partir de unos zapatos viejos, hacerle dos pequeños agujeros y con un cordel fino hacerte un tirador para lanzar garbanzos, chinas y en caso extremo bolas de acero de un cojinete, es todo un reto asequible para la capacidad de un niño, quizás ayudado por su hermano mayor o por su padre. Con este artefacto hacíamos blanco con una lata y alguna vez con algún pájaro posado en un árbol (así comenzaron mis delirios cinegéticos continuados mas tarde con una carabina de aire comprimido y balines de plomo de 4’5mm, escondiéndome bajo una frondosa higuera, durante las vacaciones de verano )   En el colegio fabricábamos la versión light con una goma corriente  de caucho amarillo tipo oficina y los balines eran de papel, cortando un trozo de 5x5cm. enrollándolo en diagonal, sellándolo con un poco de saliva, doblándolo por la mitad y encajándolo dentro del anillo de goma, las orejas eran el blanco preferido. Habían otros alardes de puntería como los que practicaban las bandas callejeras, lanzándose piedras  ( de vez en cuando mirando la cabeza casi rapada de transeúntes observo  pequeñas marcas blancas en forma de línea de uno o dos cm, seguramente se trata de la marca de alguna pedrada recibida durante su infancia) o haciendo puntería con las bombillas de las farolas o haciendo caer los sabrosos dátiles maduros de las palmeras alicantinas. Aseguro que fui tan solo espectador en los dos primeros y esporádico practicante del tercero, con lo cual me gané una vez un fuerte tirón de orejas de un guardia municipal que tuvo la licencia de no comunicarlo a mis padres, posiblemente porque él también lo hizo alguna vez de pequeño.

La taba. Un juego de azar que ya practicaban los soldados romanos jugándose la paga. El protagonista es el astrágalo  ese pequeño hueso que articula la unión entre la tibia y el peroné de los cuartos traseros con el tarso de las pezuñas en varios rumiantes como el cordero, la cabra, la vaca, el bisonte, etc; tiene cuatro caras, la cóncava con un hoyo, la convexa, la plana y la cara en forma de ese ligeramente cóncava ( jete, panza, rey y verdugo)  las tres primeras las valoramos con los números 1,2,3 y la convexa( la panza) con el cero. Cada uno tira varias veces y va sumando puntos hasta que sale la convexa, entonces tira el siguiente. Gana el que ha sumado mas puntos. Se puede jugar con dos tabas lanzadas simultáneamente, tirando de forma alternativa gana el que reune dos caras iguales; también con cuatro poniéndolas encima del dorso de la mano y lanzándolas al aire para cazarlas rápidamente al vuelo con la mano. 

.Al tres en raya. Dibujamos un cuadrado en el suelo, de 40x40cm, las diagonales y las medianas. Utilizamos tres piedrecitas diferentes por jugador para colocarlas en cualquiera de los nueve vértices y tirando alternativamente gana quien primero consigue alinearlas. Por sorteo el primero en tirar pone su piedra en el vértice central.

Carreras de chapas. Delante de mi casa estaba la Plaza de Calvo Sotelo con el monumento a Eleuterio Maisonave ( gran error poner el nombre de políticos de aureola cambiante a calles y plazas) en el centro y alrededor había zonas ajardinadas enmarcadas con setos recortados de aligustre ( que de noche eran fantásticos para esconderse jugando a policías y ladrones); de los árboles me acuerdo  de dos palmeras muy esbeltas, de fuste finísimo que el viento agitaba hasta extremos increíbles, y sobre todo de una araucaria gigantesca que superaba la altura de mi sesto piso y que posiblemente tenga ahora 150 años. Los pavimentos eran de tierra compactada y cemento ruleteado. En un extremo había unos urinarios en sótano con una cubierta rematada con un pavimento duro. Era el sitio ideal para con tiza dibujar un circuito con dos líneas paralelas formando  rectas, curvas, tramos discontinuos o  con una sola línea delgada. Había llegado la Vuelta ciclista a España o el Tour de Francia y teníamos que celebrarlo. Jugábamos un número indeterminado de niños cada uno con varias chapas de cerveza o refresco lastradas con cera, jabón o una piel de naranja; eran chapas de diseño, personalizadas, mas o menos veloces a la hora de impulsarlas con un toque con el dedo índice. Si te salías del circuito volvías al comienzo de la etapa anterior; podías desplazar de un golpe a un competidor y obligarle a retroceder pero tenías que hacerlo con mucho tacto porque tu chapa también podía salirse  en el intento. Ganaba quien llegaba primero. Mis ídolos eran el gran Bernardo Ruiz, de Orihuela y Anquetil.

Futbol con botones. En la misma plaza había bancos de madera con respaldo y bancos de piedra artificial lisa sin respaldo. Estos eran ideales para dibujar en el centro un campo de futbol con tiza  y sentándose a horcajadas en cada extremo realizar grandes partidos. Los jugadores eran botones de pantalón, chaqueta o abrigo, El balón, uno pequeño de color blanco. Colocabas los 22 jugadores y el balón, y los impulsabas con un habil toque con un botón de abrigo presionando con una cierta inclinación la zona convexa del que hacía de jugador. Si el botón de camisa  salía del terreno de juego era penalti. La partida se acababa al alcanzar diez goles.

La trompa. O la baldufa en catalán. He pasado muchas horas jugando con la clásica de madera de plátano o de haya barnizada con la bóveda pintada de rojo vivo  y la cuerda de algodón de dos colores. Ganaba el que la hacía rodar mas tiempo, el mas habil para sacar del círculo dibujado en el suelo las de sus compañeros y el que conseguía hacer malabarismos haciéndola bailar en la palma de su mano. A veces tu trompo quedaba marcado por el violento impacto producido por el clavo romo de aquella   que un competidor acababa de lanzar cuando la tuya estaba dentro del círculo, y mas de una vez vi romperse alguna que ya estaba resentida de tantos  golpes.

Con arcilla. Cerca de casa había un solar vallado que contenía arcilla natural en un talud. Cuando llovía saltábamos la valla para coger unos puñados y amasar cuidadosamente dos pellas iguales. El juego consistía en modelar una tortita de unos 20cm, doblar el borde unos 3cm. configurando una especie de cazuelita y colocandola en la palma de la mano de forma cóncava, arrojarla violentamente contra el suelo buscando una superficie lisa y dura. Por la presión del aire atrapado dentro del recipiente la base saltaba por los aires o no lo hacía dependiendo de la habilidad del jugador. El contrario tenía que, con su barro, hacer un parche plano para tapar íntegramente el agujero producido. Si alternativamente conseguías hacer agujeros pequeños con tus lanzamientos o hacías pocos, al final te quedabas sin barro y perdías la partida.

Las pistolas. Los niños siempre han tenido debilidad por las pistolas y los arcos, como las niñas por las muñecas y las cocinitas. Era complicado y muy laborioso fabricarse una que pareciera de verdad porque necesitabas herramientas adecuadas y mucha habilidad; sin embargo era muy fácil y barato elaborar una con dos pinzas de madera de tender la ropa, desmontando una e invirtiendo la posición del muelle de acero que quedaba acoplado en forma de gatillo. La mitad de la pinza desmontada servía para montar el arma y hacía también de proyectil. También podías disparar lentejas o habichuelas.

Había tantos: A los barcos con papel cuadriculado y un lápiz, con los ¡agua, tocado, hundido!;  las canicas y el guá; saltar y parar con el churro, media manga y mangotero ( también: churro churrera, media manga y manga entera)  en el que podías quedar deslomado si saltaba encima de tu espalda el gordo de la pandilla; hacerte con papel y una caña un molinillo de viento o una cometa; hacerte un cinturón a partir de los paquetes de tabaco rubio que desmontabas cuidadosamente y los plegabas en forma de eslabón rectangular de 2x4cm, que ibas acoplando de forma entrelazada hasta conseguir una tira de aprox. 90cm. de largo, con un resultado muy vistoso. Criar gusanos de seda en una caja de zapatos con agujeros para que respiraran. En abril sacabas la caja del año anterior y allí estaban recién nacidos unos gusanitos negros de 3mm que tenías que alimentar de momento con hojas de lechuga porque las de morera aun eran muy pequeñas y difíciles de encontrar. Crecían rápidamente y tu no parabas de buscar y recoger hojas de alguna calle que tuviera moreras. Veías como tejían la seda conformando los capullos, como se ocultaban dentro de ellos, como salían las mariposas, como se apareaban, y como ponían los huevos; también como se morían. Pura didáctica.

¿ Y a qué jugaban las niñas? Si nuestros juegos rondaban alrededor de la puntería y otras habilidades manuales, las niñas jugaban a la charranca o rayuela saltando a la pata coja encima de los ocho números y el nueve que era el cielo; a la silla de la condesa cuando eran tres; dos entrelazaban sus brazos y la tercera se sentaba en la improvisada silla, entonces le cantaban:

                                                  “A la silla de la condesa,

                                                  que vale mas que pesa,

                                                   de qué quieres caer,

                                                  ¿ de pies o de cabeza?

Se trataba de aceptar la propuesta escogida o no aceptarla haciendo lo contrario; ahí estaba el intríngulis y el temor de la que iba a caer.

“ A  la comba saltando con una cuerda cantando una canción para marcar el ritmo de saltar y agacharse, por ejemplo, “el cochecito” :

                                              “ El cochecito, leré,   me dijo anoche, leré   que si querías, leré    montar en coche, leré   Y yo le dije, leré   con gran salero, leré    no quiero coche, leré    que me mareo, leré.   Si te mareas, leré   irás a la botica, leré    que el boticario, leré    te dé pastillas, leré.”  O esta otra con el divertido título:   Me casé con un enano”.

                                               “ Me casé con un enano,    para hartarme de reír,    le puse la mano en alto    y no la podía subir.   Al subir por la escalera,   una mosca le picó,   la agarró por las orejas    y la tiró por el balcón.”    

                                             

  También eran muy hábiles jugando al  diábolo o yo-yo y al juego de levantar los cromos; a la palmaeta o calienta manos estimulando la rapidez de reflejos, la concentración y la toma de decisiones sin miedo; a las cinco piedrecitas que se van lanzando al aire y con la misma mano has de coger simultáneamente primero una, y luego dos tres y cuatro. Aunque yo creo que el mas genuino era el del corro, siempre acompañado del canto de un estribillo. Se han escrito decenas de estribillos documentados, propios de innumerables pueblos españoles. El mas popular es el Corro de la patata :

                                            “  Al corro de la patata

                                              comeremos ensalada,

                                              lo que comen los señores,

                                              naranjitas y limones,

                                              Achupé, achupé,

                                               sentadita me quedé

                                                en la mesa de comer.”

                                              

El corro gira y en determinados momentos se interrumpe. los componentes se agachan en cuclillas para después levantarse y repetir la canción.

Sin televisión, móviles, play statión, ordenadores, coches, segundas viviendas, viajes de fin de semana, entre semana nuestros ratos de ocio los disfrutábamos en casa leyendo tebeos, cuentos y libros de aventuras, dibujando, o jugando al parchís, la oca, las cartas, etc. Pero donde me he divertido mas ha sido jugando en la calle con todos estos juegos. Ellos nos ayudaron a agudizar el ingenio, a alcanzar la autonomía personal, a mejorar la capacidad de concentración, la rapidez de reflejos, la creatividad, la toma de decisiones, el aprendizaje de habilidades y  la capacidad de improvisar creando recursos para superar pequeños obstáculos, convirtiéndonos en niños ocurrentes y desenvueltos. También nos ayudaron  a respetar unas reglas de juego y a valorar la solidaridad, la amistad y la empatía. El domingo por la tarde íbamos al cine a ver dos películas de reestreno, de cuatro a ocho de la tarde incluido el NO-DO. Entonces si dejaban comer pipas y altramuces en la sala.

 Este relato se ha convertido para mí en un excitante encuentro con mi infancia recuperada.

Han pasado sesenta años y mirando a mi entorno veo  niños adictos a lo que los progres llaman nuevas tecnologías de la información. La información que les llega de forma continuada es abrumadoramente extensa y padecen un gran agobio por no poder asimilarla y a la vez transmitirla a sus colegas. ¿ Qué pensarán de mis juegos? Yo a ellos los veo como sujetos pasivos, sedentarios,  ausentes, ensimismados y obnubilados en “ LA NUBE.”

John Starling.

LO PAROT: EL PADRE DE LOS OLIVOS.

 Lo-Parot

En Catalunya hay doscientos árboles que tienen la categoría de ser considerados por la Generalitat árboles monumentales (AM) y otros tantos como de interés local o comarcal. Los encontraremos en medio de la plaza de un pueblo – como el olmo centenario de Peramea (El Pallars)- u ocultos en un bosque,  en cualquier caso la mayoría de ellos son auténticos monumentos naturales.

Me propongo presentaros en una selección muy personal el “ top ten” de este maravilloso colectivo de olivos, alcornoques, encinas, robles, hayas, castaños, fresnos, alisos, pinos, cedros, tejos, almeces, madroños, etc…

Para muchos especialistas el mas antiguo es el olivo denominado Lo Parot (AM) de 2.000 años; ubicado a tres Km de Horta de San Juan (Tarragona) Tiene un perímetro  de 7’5m a 1’30m del suelo, 13m a ras de suelo, una altura de 8m, y milagrosamente aún produce olivas. Otro olivo no menos popular es el de Vall-llòbrega (AM), situado en las afueras de Palamós ( Gerona). Su tronco es mas regular y tiene un perímetro de 9’5m. Famosos son también los olivos centenarios de Ulldecona ( Tarragona) y de Agullana (Gerona).

14 de febrero de 1939. Sentado en un banco del Mas Perxers y junto a un grandioso alcornoque (AM) ( suro en catalán) Lluis Companys pasa las últimas horas antes de cruzar la frontera cerca de Agullana, por la Vájol.  En ese enclave hay un grupo importante de alcornoques catalogados, son los árboles del exilio: el Fadrí, cerca de la masía de Can Bec de Baix( se llama así porque nunca lo han descortezado); el de Mas Casanova; el de la Font de Cal Rabit. En la comarca son también muy conocidos el Suratell de Can Jonc ( la Junquera) donde mi amigo Jaume Sabiol ha cazado mas de un jabalí, el de Cal Sant en Darnius y la Pubilla de Massanet de Cabrenys.

Las viñas y el corcho de los alcornoques, junto a  la madera de los castaños del Montseny y les Guilleríes empleada en la construcción de toneles, se complementaron y  jugaron un papel muy importante en la historia económica de Gerona,  sirviendo posteriormente de capital base para el desarrollo de la industria textil de Catalunya. 

Hablemos de los robles, encinas y hayas, a menudo compartiendo parajes naturales de los bosques mediterráneos. Hace unos días, cazando el jabalí en Sant Hilari Sacalm (Gerona) cubría una postura en un bosque con predominio de los castaños y recogiendo unas castañas del suelo me di cuenta de que también había bellotas de alcornoque, encina, roble ( mas achatadas) y hayucos ( parecidos a pequeñas avellanas) El (roble) Roure de la masía de Falgars ( Beuda. Girona), cuyo tronco supera los cinco m. de perímetro, su aspecto es decrépito por estar devastado por las tormentas; muy cerca se encuentra la (encina) Aulina de les Tres Branques y una haya grandiosa: el Faig Gros. El Roure de la Senyora (AM) con una copa de 30m de diámetro, en Sant Boi de Llusanes ( Osona- Barcelona). El Roure de Cavas Codorniu de Sant Sadurny de Anoia, magistralmente enmarcado en un banco circular de ladrillo macizo, de unos 16 metros de diámetro, proyectado por los  arquitectos Bach i Mora, compañeros míos de curso.  El Faig la Grevolosa (AM) de Sant Andreu de la Vola.( Osona-Barcelona), cuyas raíces parece que caminen por encima de un terreno muy pedregoso, tal como ocurre también en la Fageda d’en Jordá donde la lava está a ras de suelo.    La carrasca ( encina) Grosa de Vallcaneres (AM) y el Faig Pare del Retaule ( AM) con 250 años de edad, ambos en la Cenia (Tarragona). Les alzinas de Can Ferreres (AM) (dos árboles hermanos) en Canyamars (El Maresme- Barcelona); l’ alzina Grosa de Salelles (AM) en Cruilles (Girona). El Roure del Giol (AM) de Santa Coloma Saserra (Barcelona) y el (castaño) Castanyer Gros d´en Cuc (AM) en Cánoves (Barcelona) de 500años de edad. Después de un incendio su tronco se vació en gran parte pero sin llegar a morir, y un carbonero habilitó en su interior una morada amueblada, con su puerta y ventana. El Roure de Creu de l’Arc (AM) (Vidrá-Girona); El Faig de Can Font(AM), el del Grau de les Doncelles y el de Foncoberta (AM), en un entorno también rico en fresnos ( freixes) y alisos (verms).

¿Os acordáis de los tejos? Sospecho que muchos de vosotros jamás ha visto alguno. Es un árbol de hoja perenne con hojas estrechas y afiladas de color verde oscuro y aspecto lustroso; tiene unos frutos esféricos, arracimados y de color rojo; su madera es durísima y  dicen que las hojas y la corteza pueden resultar  tóxicas. En el norte de España, sobre todo en Asturias,  suele estar en los antiguos cementerios y junto a pequeñas  iglesias, y las leyendas populares cuentan que las raíces llegan a penetrar en el interior de las tumbas hasta alcanzar la boca de los cadáveres. En Barcelona podéis admirarlos en la avenida de Pedralbes y en la avenida de la Catedral junto al Museu Diocesá, donde vive un ejemplar de gran porte. En Catalunya hay un tejo grandioso en Roquetes (Tarragona) es el Teix de Marturi (AM).Un ejemplar milenario cuyo tronco tiene un perímetro de 6m; aunque desmochado por un rayo, por encima de él cabalga un pino rojo con mas de 12m de altura. Toda una singularidad botánica, un árbol encima de otro. A pocos metros hay otro ejemplar de 1’20m de diámetro. Un amigo ingeniero de montes me contó una vez que el bosque de tejos mas meridional de Europa está muy cerca de mi pueblo (Alcoi) en la Teixeira d’Agres de la Sierra de Mariola.

Es hora de hablar de los grandes pinos, los abetos y las secuoyas. Tenemos el Pi Gros del Retaule (AM), la Senia-Trragona,  de 4’60m. de perímetro, y 33m de altura. Es el pino negro (pinassa) mas grande de Catalunya y probablemente de la península Ibérica; con 500años de edad solo un milagro ha permitido su supervivencia pues debido a la perfecta verticalidad de su fuste, su madera fue muy buscada durante los siglos XVII Y XVIII para construir mástiles de grandes veleros que surcaban el océano Atlántico en el comercio marítimo con América, además  en 1748 el rey Fernando VI promulgó las Ordenanzas de Montes y Plantíos con el objetivo de requisar madera para construir barcos de guerra. No muy lejos en Arnes -Terra Alta tenemos lo Pi Ramut (AM) otra pinassa con grandes ramas en forma de candelabro y una llamativa herida vertical producida por un rayo, y en el mismo entorno otro pino negro, lo Pimpoll (AM) con un tronco rectísimo muy bien conservado. El Pí Roig del Soler de Sant Hilari de Sacalm;  El Pi de les Quatre Besses (AM) en San Llorenç de Savall ( Vallés- Barcelona), pino piñonero que se salvó de un incendio en 1917 y de ser talado para leña en 1937, en plena guerra civil. Muy cerca está la Pinassa del Dalmau y  el Pi Gros de la Roca, pino piñonero de gran porte. El Pi Gros de Can Martí (Tossa de Mar), pino piñonero de 4’25.m de perímetro y 23m de altura, de 200 años . El Xiprer de Can Vives (AM) Osona.  El Abeto de Canejan (AM) Valle de Arán, sus gruesas ramas recuerdan un candelabro gigante en estado inerme con la corteza saqueada por musgo y líquenes. El cedre de la Font de la Formiga de Sant Hilari Sacalm; EL Cedre del Castell de Requesens ( Ampurdán), que junto a otras especies tienen mas de 100años. La Sequoia de Tortadés (Guilleries), de 2 m de diámetro a 1’3m del suelo y 48m de altura, con 143 años de edad, una minucia si la comparamos con El General Sherman, la sequoia gigante de Sequoia Park (Whasington. EEUU) de 11m de diámetro y 84m de altura, o la Hyperión, de menor diámetro de tronco pero de 115m de altura.

Imposible olvidarse de los majestuosos plátanos de La Devesa de Girona, de unos 50m. de altura con frondosas y ordenadas copas fruto de podas controladas.

Recuerdo como nos divertíamos de niños improvisando juegos durante las vacaciones. Uno de ellos consistía en preparar un canuto de caña verde de unos 20cm de largo y un cm de diámetro; luego buscábamos un almez, también llamado lironero, para con sus bayas esféricas de pulpa comestible y un duro piñól proveernos de munición. La habilidad era utilizar el artefacto como una cerbatana y el blanco preferido eran las orejas del adversario disparando desde atrás. El almez tiene una madera muy flexible y es muy apta para armar forcas con las que aventar la paja en la era; también para elaborar cayados, y es en Alentorn (Lérida) donde aún se elaboran de forma artesanal. En muchas masías hay un lledoner disponible para con sus ramas preparar los mangos de los aperos de labranza.

Durante la década de los ochenta cacé perdices, conejos y tordos con un grupo de amigos en Batea (Tarragona) y recuerdo con cariño a un veterano cazador de mas de 90 años, el Sr. Jordá , cuyo último recurso era apostarse junto al  grandioso almez del Mas del Gas a unos metros del río Algars  y esperar pacientemente a que se posara una torcaz o algún tordo para disparar su penúltimo cartucho.

En Catalunya hay por lo menos tres plazas de pueblo donde podemos admirar un imponente ejemplar de almez. El Lledoner de Castellnou d’Oluges ( La Segarra), El Lledoner de Rajadell (Bages) y el Lledoner de L’ Esparra (AM) La Selva. 

Esta mañana cazando  porcs senglars en Sant Hilari he tenido la ocasión de comer una docena de dulces y sabrosos madroños,  cireretes de pastor o d’arbóç y con ello voy a terminar el relato, mencionando dos madroños colosales: L’Arbóç de Sant Esteve del Coll (Llinars) y sobre todo L’Arboç de Can Genoer (AM) Cruilles-Girona, tal vez el mas viejo de Catalunya.

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John Starling.