EL BISABUELO

DE     MI     MEJOR     AMIGO

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Hace unos ciento setenta años que Josep Sobré vivía en Tuixent ( la Cerdanya ). Cuando tenía doce murió su madre y al cabo de poco tiempo su padre se casó con una viuda del mismo pueblo que tenía una hija de siete, con la imposición eclesiástica de que los dos menores se casaran también – ¡ uf, con la iglesia hemos topado!- pues iban a convivir los cuatro en el mismo domicilio conyugal.

Pasados unos meses, un tío suyo por parte de padre les propuso que el niño se fuera a vivir con él, y así fue como Josep Sobré de doce años abandonó a su mujer de siete y se fue a vivir con su tío, comerciante, que después de viajar mucho y vivir en varios pueblos, al final se instaló en Juneda ( En este pueblo de Lérida nació Agustina Doménech, alias Agustina de Aragón, heroína en el asedio de Zaragoza durante  la Guerra de la Independencia. También nació aquí mi compañero del Colegio Mayor Nebrija de Madrid : Josep Mª Albaigés, ( 1939 – 2014) Ingeniero de Caminos, Economista, y Escritor, gran erudito en Palindromia y en Onomástica )

A los sesenta años decide casarse de nuevo con una paisana– al enterarse del fallecimiento de su primera mujer – y tienen una hija : Josefina, que fue la abuela de mi mejor amigo. Josep vivió 99 años. Ramón Rubió y Josefina Sobré tuvieron tres hijos de los cuales, el heredero, Esteban fue el padre de mi mejor amigo. Ramón  heredó la tienda de tejidos de Josep Sobré y con los años se hizo propietario de un molino aceitero ( almazara ), varias casas, terrenos agrícolas en Juneda y una casa en Badalona.

Estamos en 1929. Esteban quiere a toda costa ser maestro en contraposición con el deseo de su padre que pretende con toda lógica que su heredero curse una carrera universitaria como Medicina, Farmacia o Abogacía, que le permita hacerse cargo del patrimonio familiar. El padre insinúa que desheredará al hijo y el joven decide con 16 años dejar el pueblo y marcharse a Barcelona a estudiar en la Normal del Estado, después de renunciar a su herencia a favor de sus dos hermanas. Inicia los estudios en la Normal  compaginándolos con el trabajo de dependiente de una tienda de venta de telas al por menor, durmiendo debajo del mostrador; el oficio lo había aprendido en la tienda de Juneda.  Termina sus estudios y ni corto ni perezoso decide proseguir con los equivalentes de la Generalitat de Catalunya, en época de la República, que además tenían rango universitario. Saca el nº 1 de su promoción y obtiene automáticamente la plaza de maestro en Cornellá, y un año mas tarde la de  un colegio de Barcelona. Allí conoce a una maestra de su escuela y, curiosa coincidencia, el heredero que rechaza la posesión de una almazora se casa con una rubia con ojos azules de apellido Almuzara.

1936. Estalla la Guerra Civil. El padre de mi mejor amigo es destinado al frente de Extremadura, en el bando del ejercito rojo. Sabemos por lo poco que le contó a su hijo que está en el arma de ingenieros, servicio de comunicaciones y defiende posiciones ubicadas en los Montes de Toledo. Lo hacen prisionero y lo internan en un campo de concentración. Entra en la oficina donde despacha los pases de salida para liberación. Casi al final de la guerra decide con mucha sangre fría despacharse su propio pase y el de un amigo con piso en Madrid. Se va a Madrid donde permanece varios días en casa del amigo y al final vuelve a Barcelona.

Mi padre tampoco nos contó gran cosa de sus experiencias en la guerra. Sabemos que estuvo también en el bando republicano, en Intendencia, cerca de Hellín ( Murcia ). Conservo una jocosa foto de grupo en el que 16 soldados aparecen junto a un cerdo pocas horas antes de su sumarísima ejecución. Uno de los soldados lleva puesto un embudo metálico como gorra. Coincidió con el poeta Miguel Hernández en la cárcel de Alicante y por su condición de funcionario de la Administración de Justicia fue purgado y luego rehabilitado, gracias al informe favorable de un magistrado con el que había trabajado. Su apellido era Botella, el mismo del de mi tío abuelo Juan Botella Asensi, ministro de Justicia en el gobierno del Presidente populista andaluz Alejandro Lerroux.

En Barcelona nace mi mejor amigo después de ocho meses de gestación, el día ocho de enero a las ocho de la tarde. Conozco padres muy cultos, a veces profesores de Universidad que, por “deformación profesional”, han bautizado a sus hijos con nombres eminentemente clásicos, como Horacio, Ovidio, Claudio, Virgilio, etc… Mas fácil imposible, le pusieron: Octavio.( Rubió Almuzara . 1940)

La historia continua. Otra coincidencia: el aprendiz de vendedor de telas se casa con la hija de un sastre. Efectivamente, el abuelo materno de mi mejor amigo, era sastre y procedía de Palau de Anglesola ( Lérida ). Entonces surge un problema, denuncian al padre de mi mejor amigo por haberse casado con la hija de un comunista. ¿ Os imagináis a un sastre comunista? Después de la guerra hubieron miles de denuncias injustificadas. Como castigo el maestro fue trasladado a Puig Reig donde estuvo dos años, durante los cuales solo veía a su familia los fines de semana alternos. Al final se cansa, pide la excedencia y decide montar con su mujer una academia privada en Barcelona.

La gesta del maestro Esteban Rubió me recuerda mucho la del eminente periodista de la Vanguardia Lluis Foix nacido en un pueblo de la Segarra ( Lérida ) de familia de payeses, aunque mas modesta y que igualmente decide dejar el pueblo y trasladarse a Barcelona para poco a poco forjarse su futuro. Haber aprendido en el pueblo a escribir a máquina le permite encontrar rápidamente un trabajo en la oficina de un  almacén de material eléctrico y poder pagar los gastos de la pensión y los estudios de Periodismo. Este relato lo cuenta Foix en el excelente libro autobiográfico : “La marinada sempre arriba.”

Durante och0 años intenta mantener un “ negocio” imposible debido a la enorme cantidad de impagados, que con su gran corazón soporta, hasta que se ve obligado a cerrarla. Entonces se dedica durante tres años a la actividad de comercial. Reingresa de nuevo en su función de maestro en un diminuto pueblo del Montseny, la Costa, haciendo un trato con un cura que le suple dando sus clases quedandose con su sueldo durante dos años. Deja el invento para conseguir un concurso de traslado en Bigas donde ejerce de docente  a lo largo de siete años; gana unas oposiciones para actuar en Hospitalet del Llobregat y al final termina su carrera en el CEIP Baixeras de Barcelona. Con 67 años – a los 60 se podría haber jubilado – muere de un cáncer.

El relato ha empezado con un hecho anecdótico – el matrimonio de dos niños de 12 y 7 años -y terminará con otro, pues nos falta hacer un apunte sobre otro bisabuelo de mi mejor amigo, esta vez por parte de madre. Os presento a Francisco Querol, un forzudo herrero de Palau de Anglesola (Lérida ), especialista en construir carros. Un manitas en trabajar el hierro dulce en la forja ( farga ) y el yunque ( enclusa ), y con la azuela ( aixa), como carpintero de ribera labrando la madera de roble y de encina. Un día salió de casa y le dijo a su mujer que iba al bosque a talar un árbol, posiblemente un roble. No volvió. Se fue a Argentina  desde donde le escribió para contarle donde estaba y regresó al cabo de tres años. Cuando volvió continuó construyendo carros. Francisco Querol vivió 71 años.

Este relato está dedicado a tod@s las maestras de enseñanza primaria que he conocido y admirado, trabajando como arquitecto municipal en Barcelona.

 John Starling.

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