SER VARUFAKIS.

images (1) VAROUFAKIS

El ministro de finanzas griego desconcierta con su punto dandi y su retórica ingeniosa. Doctorado en Ciencias Económicas por la Universidad de Essex, uno de los campus mas bohemios y politizados de Inglaterra en los años ochenta, Yanis Varufakis habla un inglés trufado de metáforas y retórica ingeniosa, lejos de la jerga orweliana de la eurotecnocracia. En la víspera de las elecciones, citó al poeta galés Dylan Thomas para resaltar la importancia del proyecto de Syriza: “ No dejaremos que Grecia se adentre aún mas en la oscuridad.” También ha dicho: “Europa en estos momentos está atrapada en una suerte  de group thint ( pensamiento único ), de que no hay alternativa; cada uno dice lo mismo y todos acaban creyéndoselo.” 

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Quiero ser como Varufakis. Salir de la sede del Banco Central Europeo en Frankfurt después de hablar como Mario Drahi y conceder una rueda de prensa a pié de calle vestido de casual. Poder citar a Lenin y a Lennon con idéntica soltura. Ningunear a Jeroen Dijsselbloen ( presidente del Eurogrupo ) como al burócrata obediente que es, no como yo, economista brillante. Quiero sentirme como Varufakis y pensar que tengo detrás a todo un pueblo. Decirle a la cara de Wolfgang Scäuble ( ministro de Economía del Eurogrupo )  que sus recetas económicas han provocado el sufrimiento entre mi gente.

¿ Quién no querría ser como Él , alguien capaz de enfrentarse a los mercados cuando el pulso entre estos y las democracias se inclina cada vez mas a favor de los primeros? Hay quien interpreta la aparición de este gigante de cráneo rasurado y cuello robusto, como salido del casting de 300 (la película – tebeo sobre los espartanos que frenaron al persa Jerjes en el paso de las Termópilas ) como el regreso de la política a Europa. Pero también hay quien lo ve con horror, como el ángel exterminador  que puede dar el empujoncito final a un continente en riesgo de implosión política.

Como los héroes de la mitología griega, Varufakis nace del caos. Del caos creado por Europa que no ha sabido calibrar los efectos de sus políticas. Porque una cosa es la austeridad. Y Grecia está condenada a ella porque ha gastado mas de lo que tenía y porque es una economía nada competitiva. Grecia ( sus dirigentes ) ha engañado a Europa y ha recibido miles de millones de euros en rescates. Pero esa austeridad nunca se reparte de forma equitativa. Siempre pagan los mismos. Al fin y al cabo, esos rescates han servido para pagar a unos acreedores ( la banca francesa y alemana ) que prestaron allí donde no debían. A las élites les cuesta a veces entender las virtudes de los equilibrios. Tienen que ser interpelados por la realidad. En la primera mitad del siglo XX, fue la amenaza del comunismo lo que las forzó a a la extensión del Estado del bienestar y de otros sistemas de protección de los desfavorecidos. Pero fueron las sociedades industriales las que apuntalaron esa democracia.

Dani Rodric, un economista mas discreto y centrado que Varufakis, alerta en un trabajo reciente de cómo la dura competencia internacional está desindustrializando a lo países emergentes con mucha mas rapidez de que lo hizo en su día en Europa y Norteamérica. Para Rodric la desindustrialización prematura es un drama. Sin industria, razona, hay menos crecimiento y mas dificultades para que esos trabajadores llegados del campo accedan a la clase media. Es de la industria de donde nace la solidaridad, la que crea las disciplinas colectivas y la que, en último término, crea los partidos de masas. Sin ese contrapeso, en una sociedad de servicios baratos y de economía infernal, las elites se sienten poco motivadas a negociar. Las democracias se tornan mas frágiles, una sombra de lo que deben ser.

¿Es Varufakis la oportunidad que necesita Europa o el hombre que anticipa lo peor por venir?

Ha pasado un mes y su propio gobierno le ha sacado del primer plano de la negociación con la Comunidad Europea. Este macho alfa, Varufucker, con un terminado corporal fálico, salió de la última negociación en Riga con el rabo entre piernas y no solo ha perdido peso político sino atractivo. Solo faltaba que tuviera que salir su mujer a protegerle envolviéndolo con un abrazo para socorrerlo a las puertas de un restaurante de Atenas por el ataque de unos anarquistas.

Gracias a Andy Robinson , Ramón Aymerich y Susana Cuadrado.

 

John Starling.

 

 

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