LA ENDEBLEZ DEL CAMBIO.

 

A Francesc-Marc Álvaro y a algunos lectores de la Vanguardia les extrañó que a este cronista le parezca endeble la ruta elegida por Mas y Junqueras para lograr la independencia de Catalunya. Pido disculpas si alguien se sintió ofendido por el calificativo, supongo que sí, pero mantengo el criterio y lo trato de explicar. El trazado del camino hacia la independencia me parece endeble sobre todo desde que Junqueras lo definió como un intento de “ colarle goles al Estado”. Como divertimento, resulta entretenido: todos los espectadores mirando al campo a ver como se dribla a los jugadores constitucionales y los delanteros soberanistas disparan a puerta vacía. Eso es fácil de soñar, pero no suele ocurrir en la realidad.

Es endeble la idea de aceptar la legalidad española vigente mientras se construye la legalidad catalana o se empieza a practicar la desconexión. Y eso es lo que está en el proyecto cuando se afirma que se buscarán las fórmulas para sortear la doctrina y las decisiones del Constitucional. No hará falta ni la Ley de la la Seguridad Nacional ni los artículos de la Constitución que le permiten al Estado intervenir en la autonomía. Basta un recurso y la anulación de la declaración de independencia o la Ley transitoria para echar abajo todo lo andado. Se me dirá : queda la insumisión. Cierto, pero es un delito, y no creo que el señor Mas quiera hacer eso, salvo que pretenda convertirse en mártir de la causa. En todo caso, si lo hace, condenará a la sociedad catalana a una confrontación por cuya autoría y provocación se exigirá alguna responsabilidad histórica.

Es endeble porque las elecciones del 27-S son legítimas, pero desvirtuadas. Se ofrece una lista pomposamente llamada unitaria, pero cuya fuerza motriz está en ocultar las dificultades de victoria de Convergencia y las dificultades de Esquerra, amenazada de verse desbordada por la aparición de Podemos. La independencia se precipita por esas razones de partido, no por la existencia de una mayoría independentista demostrada.

Es endeble por falta de claridad en algo tan transcendente como la exigencia de una mayoría mínima para dar un paso tan trascendente. ¿ Se va a declarar la independencia con menos escaños de los exigidos para cambiar el Estatut? ¿ Se va a contar con el numero de votos de la lista unitaria o con los escaños en el Parlament, aunque no lleguen al 50% de los sufragios? Una nación nueva, si quiere ser respetada, no se de debiera construir con una mayoría discutible.

Y lamento decirlo: es endeble por falta de apoyos externos. No tenemos noticias de de respuestas a la carta que Mas a jefes de gobierno europeos. No hay indicios de ningún apoyo al estado que se quiere crear. Sin esos ingredientes, no se entrará fácilmente ni en la Unión ni en el Eurogrupo, y no es responsable condenar a esa exclusión al pueblo catalán. Y lo mas grave es que eso se oculta a la opinión.

Muchas gracias a Fernando Ónega.

 

John Starling.

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