DESPUÉS DEL 27- S.

 

Jacques Tatí en Tráfic ( 1971 ) convertía a Monsieur Hulot en un diseñador de coches. La película es una de las mejores de este actor ( y director ) francés, que no abandona jamás su sombrero de ala corta y su pipa humeante. Tráfic culmina con un atasco descomunal en un día de lluvia, donde los limpia parabrisas se mueven al ritmo de la personalidad de los conductores. La imagen del enorme embotellamiento por el que los peatones intentan pasar, como si se tratara de un gran laberinto, es lo mas parecido a un a escena de ballet, al tiempo que resulta una metáfora de la incomunicación. Esta secuencia podría ser la mas parecido a la política catalana después de las elecciones del domingo. El gran atasco esta aquí y cada vez son mas los que temen que sea para quedarse mucho tiempo. También tiene algo de película casi muda porque los cuperos no quieren que se sepa dónde y cuándo se reúnen con la delegación de Junt pel Sí, para no tener que dar explicaciones. Aquí todo el mundo aboga por la transparencia, pero al final acaba seducido definitivamente por la opacidad.

Va a resultar una odisea elegir presidente de la Generalitat: la CUP no lo pone fácil. Sus portavoces proclamaron en campaña que no iban a hacer presidente a Artur Mas y no están dispuestos a desdecirse, Algunas voces del mundo soberanista proponen, a cambio de no discutir a Mas, asumir una parte del programa de esa formación. Pero la gentes de orden de Junts pel Sí no deben haberse entretenido en leer el programa de la formación anticapitalista. La CUP incluye en sus páginas no pagar la deuda, salir de la UE, romper con el euro, desobedecer a la troika, salir de la OTAN…y al mismo tiempo contempla jornadas laborales de 30 horas, nacionalizar servicios públicos y convertir en públicas las escuelas concertadas.

En las películas de Tatí hay mas mímica que diálogos; también en eso deben parecerse las negociaciones en curso. ( Màrius Carol )

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Si no entramos en detalles, el resultado del 27S es un empate. Mas allá de las discusiones sobre si contar votos o escaños, el espejo de estas elecciones nos ha devuelto una imagen de división en dos bloques. Como señala Daniel Innerarity, “ en los empates el electorado se expresa a favor de la reversibilidad, de no otorgar a nadie un poder absoluto o definitivo”. Y recuerda el principio de Wittgenstein según el cual una falta de decisión es una manera de decidir. De decidir que, por ahora, no se desea zanjar la cuestión, que se deja en suspenso. Una decisión que se toma, además, con el aval de una elevada participación electoral.

El empate suele funcionar como una fuerza disuasiva, ya que impide el avance. Pero los partidos que han propiciado la cita a las urnas no van a tirar la toalla dada su victoria inapelable en escaños. Y eso lleva a una encrucijada difícil. Convergencia y Esquerra ya hicieron una dolorosa cesión de soberanía para crear Junts pel Sí. Producir mas dosis de generosidad para incorporar a una fuerza genéticamente díscola como es la CUP es mas de la que seguramente el partido de Artur Mas puede soportar. Entregar la cabeza del presidente a la última fuerza política del Parlament sería una temeridad y un suicidio.Pero la perspectiva de vender a la CUP parte de su alma ideológica para salvar al líder tampoco es una cuestión menor.

Concentrados como estábamos en el eje nacional, no prestamos atención a la dicotomía derecha –izquierda. Y resulta que esta ha hecho de las suyas. Si la CUP ha obtenido tan buen resultado es porque se ha beneficiado de esa dualidad. Quien deseaba la independencia pero denostaba lo que representa Convergencia votó a la CUP. Y esa voluntad entra ahora en contradicción flagrante con la aritmética parlamentaria.

La disyuntiva a la que nos aboca el resultado electoral es vertiginosa: o nuevas elecciones en enero, las cuartas en poco mas de cinco años, o una alianza contra natura para afrontar nada menos que un proceso de independencia. Pablo Iglesias ha salido escaldado de la campaña catalana. Como politólogo, confesaba que había descubierto la enorme complejidad de este ecosistema político. El resultado de su formación ha sido bastante discreto. Y, sin embargo, nunca había tenido tanto poder la izquierda radical en Catalunya. Paradojas. Los indignados, sean de la CUP o de Ada Colau, toman el poder. ( M.Dolores García )

 

John Starling.

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