LA MARIONETA.

“Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un pedazo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

Dormiría poco, soñaría más. Entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.

Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.

Escucharía cuando los demás hablan, y cómo disfrutaría con un buen helado de chocolate.

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto no solamente mi cuerpo sino mi alma.

Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol.

Pintaría como un sueño de Van Gogh un poema de Benedetti sobre las estrellas, y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería a la luna. Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de las espinas, y el encarnado beso de sus pétalos…

Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida…no dejaría pasar un sólo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.

Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor.

A los hombres les probaría cuan equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.

A un niño le daría alas, pero le dejaría que él sólo aprendiese a volar.

A los viejos les enseñaría que la muerte no  llega con la vejez sino con el olvido.

Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres…

He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado para siempre.

He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro  hacia abajo , cuando ha de ayudarle a levantarse.

Son tantas cosas las que  he podido aprender de ustedes , pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esta maleta, infelizmente me estaré muriendo.” ( 07/10 /2000. Johnny Welch))

 

John Starling.

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LA FIESTA.

No hay nada más intensamente humano que una ciudad vestida de fiesta. Seguramente Rousseau tenía razón cuando aseguraba que las ciudades son el abismo por donde rueda el alma humana, y es evidente que las urbes modernas esconden oscuridad, confusión, miedo. Al fin y al cabo, no hay soledad más desgarradora que la vivida entre multitudes. “ Ciudad grande soledad grande”, que diría Estrabón.

Pero a pesar del romanticismo de los paisajes salvajes libres de huella humana – de los que soy una amante impenitente -, confieso mi fascinación por esas cartografías esculpidas en siglos de arquitectura y de urbanismo, telarañas de enorme complejidad donde miles de personas encuentran un espacio propio, mientras aprenden a compartirlo. Si, además, el urbanismo que las ha forjado se ha conciliado con una arquitectura atrevida , y, tras las plazas y las calles, han sobrevivido los rincones insólitos, los espacios que desmienten el orden, el caos inesperado, entonces son caminos de historia y memoria, que nos atan a todos los tiempos vividos. Hay ciudades que están hechas de añicos de muchas almas y Barcelona es una de las más intensas que conozco. La ciudad y su latido, la música de la vida compartida.

Pero es en la fiesta, cuando las ciudades se visten de gala y renace el rostro, traspasadas por el alud de humanidad que las excede. Es entonces, cuando el calendario  se trastoca, el asfalto florece y el gentío inunda las calles, cuando la piel de las ciudades se eriza, como si fuera un escalofrío. Y en Barcelona, tan llena de ciudades dentro de la ciudad, el escalo frío se convierte en un miembro pinzado, un hilo eléctrico que nos espolea al espíritu y nos hace salir, perdernos, pasear, bailar, dejarse ir, tal vez amar. Aquello de Serrat…” mil perfumes y mil colores, mil caras tiene Barcelona”, y todas altivas y bellas en su fiesta mayor.

Por supuesto, como siempre, habrá de todo en la Mercé, programas de altura y otros de retorno, y con ellos, gente satisfecha por los espectáculos y gente avara con los elogios, a la vez que siempre es posible que, en la guarida de la política, se alienten críticas y enfados. Afortunadamente, la ingente variedad de actuaciones y propuestas permite todas las miradas. Pero más allá del programa de cada año, la fiesta tiene vida propia, ajena a los contingencias y a sus protagonistas, porque la fiesta mayor no depende de un programa o de otro, sino del instinto festivo de la misma ciudad, ansiosa de desbordar las calles y las plazas: la ciudad lunática es indescifrable, tal como la definía Gabriel García Márquez.

Gaudí aseguraba que aquellos que tenemos ciudades bañadas por el  Mediterráneo sentimos la belleza con más intensidad. Yo añadiría, además, que vivimos con más intensidad la fiesta, tal vez porque el mar permite los horizontes lejanos, allí donde habitan las emociones y los sueños.

Que sea una Mercé magnífica. ( Pilar Rahola . 23/09)

 

John Starling.

CUATRO COSAS …Y UNO MÁS.

La opinión pública de este país se ha convertido en un tribunal de barra de bar en el que hasta el más idiota se siente juez con derecho a emitir condenas inapelables seguidas del correspondiente rebuzno en las redes sociales. Por su parte los políticos compiten en demostrar cual de todos es el más incompetente e irresponsable, unos con altanería falangista, otros perdidos en la niebla. El ciudadano corriente vive en medio de este albañal asfixiante con la sensación de que el capitán del barco ha pitado: ¡Sálvese quien pueda!”, pero la gente en su huida no encuentra el bote salvavidas ni ninguna otra forma de llegar a tierra aunque sea a nado. No se trata de ser apocalíptico. Si este fuera tu caso debes saber que hay salvación. Leo en el Breviario de saberes inútiles, de Simón Leyes. “¿Qué es el buda?” El maestro responde: “El buda es una col de dos onzas del mercado de hortalizas de Chaozhou”. La respuesta significa que si eres capaz de captar un fragmento de la realidad, por muy humilde que sea, conseguirás llegar a lo más profundo de la verdad. A esta realidad se atuvo Robinson Crusoe para poder sobrevivir al naufragio de su barco. “Dos armas de fuego, un hacha, tres sables, una sierra y tres quesos holandeses”. De modo que si un día te sientes naufrago en una isla plagada de caníbales deberías saber que basta con cuatro cosas para salvarte. Concentra toda la realidad en esa col de dos libras de cualquier mercadillo de frutas y hortalizas de tu barrio. Busca la verdad en los gritos del verdulero y no en los que proceden del gallinero político y mediático. Sé consciente de que el universo entero se contiene en un grano de polvo que pisan tus zapatos. Por lo demás, nada podrán los caníbales contra los quesos de Robinsón Crusoe si los compartes con amigos y los acompañas de un tinto apropiado. ( Manuel Vicent )

Suena el despertador. Primera heroicidad del día: ponemos pie en la realidad. El mundo ya está organizado. Funcionando. No ha esperado ni respetado el sueño, ni la pausa. Primer pinchazo en el ego: sentirse irrelevante. El mundo adulto es complicado. Alternativamente despiadado. A veces sobrevivir quiere decir recordar cuando fuimos o representamos algo para alguien. El pasado es un recortable gigante tras el que nos parapetamos. Detrás de él intentamos defendernos de los arañazos de sabernos uno más. Escarbar en nuestra antigüedad nos da argumentos. Las sensaciones no prescriben. Las emociones tampoco, aunque a los hooligans de lo inmediato no les gusten los diferidos. Nadie es nada sin su pasado.

¿Tanto preámbulo para narrar una historia banal como la que él me contó? Su infancia: su máximo botín; el andamio que le sostiene. El tiempo en que se sintió querido. Verán: fue un niño distinto, a la antigua. Aplicado en la escuela. Con miedo a todo. Regordete. Las ondas peinadas con fijador. Gafas tempranas. Pantalones siempre cortos y recortados de un pariente adulto. Los zapatos del abuelo eran duros y le dolían. Zapatería Segarra. Calcetines largos. Bufanda casera de ganchillo. En los días de lluvia, unas botas de goma. Katiuskas. Todo muy feo. Los compañeros no se reían de él porque la gente antes se reía menos. Cuenta que se sentía querido. Las notas, excepto “gimnasia y formación del espíritu nacional” eran buenas. Tías y madres envidiaban a la suya. Encontraron unas gafas modelo Truman, las adaptaron a sus lentes y empezaron a llamarle “ intelectual”. El caso es que, imprescindiblemente, las niñas le hacían caso sobre todo cuando en la calle imitaba a Stewat Granger en “El prisionero de Zenda”. Su padre, que parecía ignorar su timidez, lo llevaba a casa de sus amigos y lo hacía cantar. Torna a Sorrento, La donna e móbile eran su especialidad hasta que llegó Sixteen tons, ahí ya no lo querían, lo amaban.Tenía, decía su padre, maña para el dibujo y le llevaba de bolos. Su madre sufría. Su repertorio, paseantes, animales, caricaturas…Un día le tocó retratar a un violinista amigo de la familia, que posó sin estarse quieto y…ahí acabaron las demostraciones a domicilio. Hubiese podido ser un genio o un distraído. Entrando en la adolescencia sintió que dejaban de quererle.

Hoy es uno más. Pero con pasado. ( Joan – Pere Viladecans )

 

John Starling.

¡SE MUEREN LAS PITERAS!

Paseando por la sierra de Collserola ( Barcelona) descubrí unas chumberas con unas costras blancas, que habían colonizado la mayoría de las plantas. El bicho que se está cargando las plantas es la cochinilla del nopal ( Dactylopius coccus ).   Por esos mismos días, a finales de agosto , vi una foto en Facebook con una pitera, agave o atzavara en catalán, con el corazón podrido , como un cactus que se ha regado en exceso. A su alrededor las hojas carcomidas por la base y esparcidas por el suelo. Al cabo de unos días estuve en Llansà ( Girona ) en  la cala de Bramant,  cuyo acantilado siempre estaba lleno de pitas. Ahora apenas queda ninguna. Encontré unas cuantas podridas y montones de hojas secas, de las que murieron el año pasado. Busqué en el móvil  e identifiqué el problema al instante: el picudo de las pitas, Scyphorus acupunctatu, que entró por Almería y ha remontado la costa mediterránea. Recuerdo aquel poema maravilloso de Josep Carner ( “Atzavara guarnida”.1918) en el que los campesinos tienden la ropa entre las pinchas de las pitas. En Llansá la flor de la pita que forma un espárrago gigante de tres metros de altura antes de florecer, se llama “ pal de mico” ( palo de mono ). Recordemos como la planta después de florecer varias temporadas se seca y se vuelca dejando al descubierto la mitad de sus raíces. Entonces de las raíces vivas surge una nueva pitera que alcanzará su desarrollo con un nuevo espárrago gigante y una espléndida floración. De las  hojas del agave se extrae una fibra llamada sisal empleada en cordelería, y un destilado llamado mezcal. El tequila es un determinado mezcal.

Tenemos serios problemas con las plagas de algunos escarabajos. Primero fue el famoso picudo rojo ( Rynchophorus ferrugineus) cuyas larvas perforan galerías en la palmera hasta devorar el árbol. Viajando en tren de Barcelona a Alicante puedes comprobar el estrago que ha hecho el picudo después de matar centenares de palmeras de las que sólo ha quedado el fuste.

En el Maresme catalán, desde Mongat hasta Pineda, una plaga azota los pinares de pino piñonero. Otro escarabajo, el Tomicus piniperda, ha sentenciado 250.000 pinos, la tercera parte de la masa forestal. Viajar por la autopista de la costa es desolador cuando compruebas el color grisáceo de muchos pinos enfermos en contraste con el verde característico.

En las Guillerías, el Montseny ( Catalunya) y zonas de Galicia muchos castaños han sido atacados por la avispilla del castaño, oriunda de China. En Galicia se ha combatido con un depredador natural, el insecto Tonimus sinensis, que devora las larvas de las avispas.

Los alcornoques del Ampurdan (Girona ) y de la provincia de Huelva se han visto atacados por otro escarabajo perforante, la culebrilla o Coraebus undatus.

En la Garrotxa ( Catalunya) este verano se ha producido una invasión de la oruga cydalina perspectalis, de origen asiático, que devora las hojas del boj ( boix en catalán ). La plaga llegó a Alemania en 2007 y a Besalú en 2014 a un jardín particular. Los expertos opinan que sólo se podrá controlar en los jardines particulares donde el arbusto desempeña un papel ornamental, sobre todo en los setos recortables. En los bosques será muy difícil de evitar la defoliación. Con la madera de boj se elaboran las mejores cucharas para la cocina.

La plaga más temible de todas por la magnitud de su posible impacto económico es la del olivo. Se inició en el sur de Italia (2011), pasó a las Islas Baleares ( 11/16) y ha entrado en la  península a través de Alicante (06/17). El évola del olivo es una bacteria, la Xylella fastidiosa, que ataca a los árboles sin que de momento se haya encontrado tratamiento alguno. El único remedio es cortar el olivo y quemar la madera. Afecta también a los almendros próximos a los árboles infectados. En Italia se han arrancado un millón de árboles. En  España, que es el primer productor mundial de aceite de oliva, hay 283 millones de olivos de los cuales el 60’4% crece en Andalucía; 15’8% en Castilla la Mancha; 10’2% en Extremadura; 4’6% en Catalunya; 3’7% en Valencia; 2’3% en Aragón y 3% en el resto de comunidades.  ( Julià Guillamon y Juan Zaragoza)

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John Starling.